Este domingo vivimos un día verdaderamente especial en nuestra Iglesia Bautista de Antorcha de Salvación, lleno de alegría y profunda gratitud cuando once hermanos y hermanas obedecieron al Señor a través del bautismo, pasando a formar parte de nuestra familia de fe.
Fue un claro testimonio de la fidelidad de Dios, que sigue tocando los corazones mediante la predicación de Su Palabra y la obra del Espíritu. Desde Betsy, de sólo 20 años, hasta María, de 87, pasando por el matrimonio Santos y Nilda, ambos de más de 80, cada uno dio un hermoso testimonio de su fe en Cristo. Con corazones dispuestos a servir y llenos de gratitud, nos mostraron el poder transformador del Evangelio en sus vidas.
Entre lágrimas, abrazos y sonrisas, vivimos un domingo marcado por la alegría del Señor al ser testigos del fruto de Su obra en estos nuevos creyentes. Damos gracias a Dios por Su fidelidad y por permitirnos presenciar un momento tan glorioso.

















